“Arrancamos menos cero y terminamos dando la vuelta olímpica”



Miguel Ángel Russo es, por un puñado de meses de diferencia, el entrenador más longevo del fútbol argentino. Tiene 67 años y hace poco tiempo dejó atrás un cáncer de próstata. Muchos creían que su carrera estaba terminada. Decían que los viejitos, como él o como Julio César Falcioni, dos meses menor, no les llegaban a los jugadores jóvenes como si lo hacía los DT devotos de los GPS, con pantalones achupinados y pasos acelerados al borde de la línea de cal. Pero del dicho al hecho hay mucho trecho y, desde anoche, Miguelo es el cerebro del nuevo campeón del fútbol argentino.

“Arrancamos menos cero y terminamos dando la vuelta olímpica”, sintetizó con sonrisa blanca de siempre y al borde de las lágrimas después de que su Rosario Central venciera al aguerrido Platense de Martín Palermo en el estadio Madre de Ciudades para que el Canalla llegara a su undécima vuelta olímpica a nivel local -y 12ma. si se cuenta la Conmebol-.

Y siguió: “Es una alegría muy grande. Sufrimos mucho al final, pero aguantamos bien. Contento por la gente, por el club, por todos… Por mis conmpañeros y por los jugadores que hicieron un esfuerzo muy grande. Trabajamos mucho para aarmar este plantel. El mérito es de ellos… Y le agradezco a la gente que vino y llenó el estadio”.

Russo, con la templanza que le da la sabiduría, no se olvidó de nadie en su agradecimiento. Recordó que estaba a horas de celebrar un aniversario del título que consiguió con Millonarios de Colombia, le mandó saludos a Juan Román Riquelme de cara a las elecciones en Boca -“Ojalá le vaya bien… Espero que le vaya bien a Boca”- y le tiró flores a Mariano Andújar por haber usado “la camiseta del 83” en la vuelta olímpica del Estudiantes campeón de la Copa Argentina.

La emoción no se detuvo para Miguel, que encontró al equipo al borde del descenso y no solo alzó el título sino que revalidó su lugar en la edición 2024 de la Copa Libertadores -ya había entrado por la tabla anual-, donde asumirá el desafío de llevar a Rosario Central bien lejos a nivel internacional -algo que sabe ya que la ganó con Boca en 2007- mientras el club embolsa una buena cantidad de dólares que no le vendrán nada mal al presidente Gonzalo Belloso en estos tiempos de economía turbulenta.

“En los bolsillos tengo cositas que van dando todo el año”, respondió al ser consultado por sus cábalas y su pose inalterable durante los 90 minutos. La suerte le hizo otra vez un guiño. Pero hay algo más que suerte en la enorme y prolífica carrera de Russo como DT.



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