con triplete de Adrián Martínez, le dio otro golpe duro a San Lorenzo en Avellaneda


El mismo partido, la misma lluvia, pero diferentes realidades. Racing encontró en Adrián Martínez la llave para una tormenta de goles. Metió tres e hizo la asistencia para el cuarto. Sencillamente marcó el camino de la victoria en un equipo que tras el traspié de la primera fecha, lleva tres sin perder, con dos triunfos y un funcionamiento que empieza permitirle escalar posiciones en la Zona B. La derrota, en tanto, enrareció aún más el microclima de San Lorenzo. Los nubarrones siguen, igual que su mala racha que todavía le impidió festejar en el 2024.

La Academia ganó por su funcionamiento, pero principalmente porque tuvo a Maravilla Martínez, el hombre que iluminó la noche en el Cilindro. Sus primeros tres tantos le dan fundamento a una contratación que le a los 31 años: el delantero pegó el salto y pagó la confianza con goles. Aprovechó todo lo que le sirvieron.

Martinez, que se permita el juego de palabras, tuvo una noche maravillosa. “Habían pasado tres partidos y no había pateado al arco. Quería por lo menos tirar una afuera, así que estoy muy contento”, resumió Martínez, que arrastra una historia de vida única (ver aparte).

Igual que en varias canchas durante la jornada del viernes, la lluvia fue una constante y cada uno le da batalla al aguacero como puede. Ruben Insua eligió el paraguas para no mojarse mientras a su equipo le llovieron los centros de izquierda o derecha, que terminaron en gol y sirvieron para que un empapado Costas, festejara uno de los mejores partidos desde su reencuentro con la Academia.

Foto Juano Tesone – CLARIN

San Lorenzo no fue un desastre, pero posibilitó que Racing se convierta en un equipo de temer. El local conectó todas sus líneas, encontró espacios con facilidad y se equivocó menos. La visita no pudo explotar sus individualidades, porque no logró conjugar esos destellos con una labor colectiva.

Con suspenso por un VAR que evaluó la validez, Adrián Martínez festejó su primer gol en Racing. Yael Falcón Pérez no recurrió a la pantalla y tras el trazado de líneas en Ezeiza que confirmaron la posición lícita de Maravilla, que estaba en la misma línea.

La jugada nació en los pies de Santiago Sosa que cruzó el medio y buscó con pelotazo a Gabriel Rojas que controló sobre el filo de la banda izquierda y metió la asistencia al área chica, dónde Maravilla dominó y definió en una baldosa.

El segundo tanto fue por el otro costado. No fue un desborde, sino una jugada que nació buscando espacios: Zuculini resolvió abrir a la derecha para Almendra y este jugó en la misma dirección para Solari. El ex defensa y Justicia avanzó unos metros y le puso una pelota bárbara a Maravilla, que metió el segundo.

Foto Juano Tesone - ClarínFoto Juano Tesone – Clarín

Esa ventaja le bajó el telón a la primera parte y puso las condiciones para la segunda. Racing sostuvo su dominio, mientras que San Lorenzo, igual que en el inicio, no conseguía que sus ataques se desinflaran y perdieran fuerza al acercarse al área.

Sólo lo consiguió 15 minutos antes del final. Ferreira hizo el descuento y aunque la diferencia era mucha, podía ser la clave de la recuperación. Pero si algo podía empeorar en San Lorenzo fue la lesión de Facundo Altamirano, que demandó el cambio de arquero.

Al ex Banfield lo rozó con un compañero en el ojo y no pudo continuar. El cuarto gol se lo hicieron a Chila Gómez -ex Racing en la última temporada-, quien lo reemplazó. Facundo Mura, de cabeza, recibió un centro desde la izquierda de Maravilla y le bajó la persiana a un partido que lo tuvo como protagonista. Su noche, fue maravillosa.



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