del «Only Fans para todos» al martirio que lo hace pensar en el retiro


«Si dependiera solo de mí, no querría jugar más, para ser sincero«, confiesa el tenista Nick Kyrgios, de 28 años. Dice estar «agotado» por las tres operaciones a las que se ha sometido en los últimos años. El australiano fue operado de la rodilla en enero, y tuvo que anular su regreso en Wimbledon, torneo en el que había jugado la final en 2022 contra Novak Djokovic, después de desgarrarse un ligamento de la muñeca.

Desde el torneo de Tokio en octubre de 2022 (derrota en cuartos contra Taylor Fritz), tan sólo ha disputado un partido (derrota en junio de 2023 en Stuttgart contra el chino Yibing Wu), y ahora anunció que renuncia al Abierto de Australia, que tendrá lugar el mes de enero. ¿Los motivos? Una operación en su rodilla que se suma a esa molesta lesión en su muñeca lo sacaron del Grand Slam que arranca el 14 de enero.

«Estoy agotado, cansado. He tenido que pasar por tres operaciones», declaró esta semana el jugador en el podcast «On Purpose with Jay Shetty».


«Siempre he querido tener una familia, pero no quiero sufrir», continúa el jugador, que llegó a ocupar el puesto 13 del ranking ATP en 2016.

Nick Kyrgios en una acción benéfica.

«Si dependiera sólo de mí, no querría jugar más, para ser sincero. Tengo que continuar, tengo todavía mucho por dar, pero yo, no quiero jugar más», añadió el jugador. «Cuando me levanto, no puedo dar un paso sin tener dolor«.

«No quiero jugar más de un año o dos, volver al ‘Top’ e irme cuando quiera», concluyó el jugador. «Odiaría pasar por una nueva operación o algo así, pero creo que puedo tener todavía un año bueno o dos».

Kyrgios, el último rebelde del tenis

Así como se ve en la cancha, Kyrgios es un subibaja emocional. Un jugador, donde el out of context forma parte de un combo expostivo. Capaz de tirar los pases de magia más increíbles (la Gran Willy y el saque de abajo son un clásico), de terminar a los sillazos o de decirle cualquier barbaridad a su rival, con tal de dominarlo psicológicamente.

En agosto de 2015, en pleno partido le dijo a Stanislas Wawrinka que otro joven del circuito había tenido una historia con su mujer: «Thanasi Kokkinakis, se acostó con tu novia, siento mucho tener que decirtelo, colega«.

También es capaz de desafiar a los número uno: «Novak tiene una obsesión enfermiza con ser querido. Quiere gustar tanto que no puedo soportarlo. Djokovic puede ganar todos los Grand Slams que quiera que nunca será el mejor. Le gané dos veces y no hice mucho esfuerzo», dijo sobre el número uno del mundo.

«Rafa también ha ganado 11 Roland Garros, y adaptó su juego para ganar en césped. Pero se cabrea cuando le gano», tiró sobre Nadal.

La última de Nick: hace unos días abrió una cuenta de Only Fans, el app de adultos paga -generalmente- de contenido de alto voltaje erótico. “Esto se puso mucho más loco… ¡Únanse a mi Onlyfans! ¡La suscripción es gratis para todos! Hay de todo, desde el detrás de escena hasta la vida diaria y lo que pasa en la cancha. Los veo a todos allí”, invitó desde X a sus seguidores.

Pero cuando abre el corazón, Kyrgios se muestra vulnerable. Hace poco, se conoció un testimonio muy fuerte en la serie Break Point de Netflix, que muestra el mundo del tenis por dentro: “Bebía alcohol, tomaba droga, me alejé de mi familia y de mis personas cercanas. Perdí en Wimbledon y cuando me desperté mi padre lloraba sentado en mi cama. Fue el punto de inflexión, me dije ‘OK, no puedo continuar así’. Y acabé en un servicio psiquiátrico en Londres para arreglar mis problemas”.





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