El regreso de Daniela Herrero y sus historias con Pappo, Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Fabiana Cantilo


A Daniela Herrero (38), la popularidad le llegó a temprana edad. A la inversa de tantos actores que luego se transformaron en cantantes, ella arrancó con la canción y luego aterrizó en la actuación.

Lo suyo fue el vértigo constante, atravesando la adolescencia sobre escenarios o grabando tiras de televisión.

Pese a su éxito actoral desde la recordada tira Costumbres argentinas por Telefe en 2003, siempre supo que lo suyo era cantar. Fue por eso que, al principio, con la tutela de su padre (quien falleció hace apenas cuatro meses), firmó contrato con una multinacional y fue producida nada más y nada menos que por el ex Soda Stereo, Zeta Bosio.




Daniela Herrero y un regreso a lo suyo, la música. Foto Federico Lopez Claro

La mimada del rock nacional

No tardó en llegar el reconocimiento de sus pares, entre lo que se destacó la admiración de Pappo, con quien cantó una vez por pedido de CAPIF (Cámara Argentina de Productores, de Fonogramas y Videogramas), además de ser mimada por gran parte de las destacadas e históricas cantantes mujeres del rock nacional, tales como Fabiana Cantilo e Hilda Lizarazu, con quienes llegó a compartir escenario, ganó experiencia y recibió buena energía a la vez.

Querida y respetada por todo el ambiente musical y tras haber sido madre de Alondra, su hija de tan solo dos años y cuatro meses, la cantante de ojos claros que creció en Berazategui, sur del conurbano bonaerense, en la actualidad retoma su faceta como música y mientras graba un nuevo álbum, decidió ofrecer un show el viernes 25 de agosto en La Tangente, en el barrio porteño de Palermo.

Daniela tiene a su pequeña hija entretenida, mirando la televisión. De todos modos, pispea cada dos por tres si todo está en orden, tal como cualquier madre primeriza.

“Es chiquita y muy demandante. Todo el tiempo está en movimiento, toca todo y es un peligro, tengo que estar muy atenta”, expresa.

Tanto ella como su pareja, Nicolás Ortega, se dedican a la música. Él es técnico de grabación. Daniela cuenta que ella también sabe bastante del tema.

La tapa del último single de Daniela Herrero.


La tapa del último single de Daniela Herrero.

“Me encanta ir a un estudio y controlar las perillas. Hace muchos años aprendí a grabar, a utilizar el programa ProTools, incluso sé editar. Cuando me pongo a componer aquí en casa, me grabo yo mismo”, narra con orgullo.

Aunque el hecho de ser madre no es asunto menor a la hora de una grabación.

“Ahora no lo puedo hacer como antes. Es un lío en casa. Entonces una vez por semana me voy a un estudio durante todo el día, porque para grabar necesito silencio absoluto”, se refiere al disco que está registrando, del que algunas canciones adelantará el viernes, en Palermo.

Un ascenso veloz

Pese a que en sus inicios una multinacional fue la que promovió su ascenso tan veloz en la industria de la música, la decisión de manejarlo todo ella cuenta con razones y lógicas.

“Hice tres discos con Sony, pero decidí mi camino en todo sentido. Porque no me iba eso de ceder ante la multinacional, que tenga que consultar todo el tiempo todo. La presión de los tiempos de la industria me movió de mi eje. Me sensibilidad no es compatible con eso”, se excusa.

Sin embargo, hacerlo todo uno mismo no es fácil en tiempos de una economía devastada por la inflación. Herrero lo resume así: “Es complejo en estos tiempos por el contexto del país. Estoy haciendo un disco en un momento crítico. Yo quiero confiar, tengo que seguir adelante. Y qué mejor que hacer música en tiempos de crisis”.

Por otra parte, la cantautora y actriz considera que hubo un antes y un después de la maternidad en relación a su actividad profesional.

Daniela Herrero, en los inicios de su carrera como cantante. Foto de archivo


Daniela Herrero, en los inicios de su carrera como cantante. Foto de archivo

Ser madre me dio un plus de fuerza. Estoy en un modo de felicidad. Antes me sentía menos firme. El ser mamá afloró algo nuevo en mí. Agradezco un montón a mi hija. Fue revelador. Son maestros los hijos. Eso lo escuchaba y ahora lo experimento”, asevera.

Casi sin darse cuenta, retoma seguido el asunto de la maternidad y hace un paralelismo a cómo era todo antes de serlo y comparte cómo era su vida de pareja antes del presente.

“Fui madre cuando tuve ganas. Fue muy buscado porque perdí un embarazo antes de Alondra. Teníamos miedo porque mi pareja y yo éramos muy libres. Estuvimos conviviendo seis años, pasamos crisis, de todo”.

A su vez, los amigos son el gran sostén de la música en esta etapa que se le hace ineludible mencionar pese a conversar de otras cosas.

“Llamaba a Nicolás Pauls y Lula Bertoldi, que son padres y tienen experiencia. Me sostuvieron mis amigos y mi familia”, agrega.

Un papá manager

Entre el proceso de grabación, de crianza de su hija y la relación de pareja, a Daniela le tocó pasar un mal pasar familiar que por estos días aún la tiene triste: su padre murió hace tan solo cuatro meses.

“Fue muy triste. Papá fue muy importante para mí. Incluso fue mi manager algunos años. Me llevaba a canto y expresión corporal. Nos tomábamos el tren y el colectivo desde Berazategui hasta el centro”, rememora con visible emoción.

Pese a esos años de apoyo por parte de su papá, luego Daniela decidió no mezclar el trabajo con la familia y no trabajó más con él.

“Empezaron a confundirse los roles. Me costaba disociar eso de padre y manager a la vez. Por aquellos primeros años fue fundamental su acompañamiento. Pero también recuerdo que hasta me perdí de cumpleaños. Una vez me festejaron un cumpleaños con fans y no quería estar ahí, sino con mi familia”, hace memoria.

Daniela Herrero cantó con figuras como Gustavo Cerati, Pappo y Fabi Cantilo. Foto Federico Lopez Claro


Daniela Herrero cantó con figuras como Gustavo Cerati, Pappo y Fabi Cantilo. Foto Federico Lopez Claro

Daniela forma parte de una familia ensamblada: cuenta con tres hermanastros, de padre y madre por separado. Ella es la menor y la única como fruto ese matrimonio. O sea, es la única hija en común.

Su niñez en Berazategui poco tenía que ver con lo que llegó luego al trasladarse en Capital. Sus padres dedicaban su tiempo a un comercio en el que Daniela también trabajó, incluso hasta las veintipico.

“Trabajé en la caja hasta las veinticinco. Iba algunas veces, iba al negocio a darles una mano al almacén, pero como cajera. O bien armaba pedidos de frutos secos con mi hermana”.

Luego agrega que en la pandemia y tras la muerte del padre, el negocio familiar quedó bastante desordenado y puso manos a la obra para que todo estuviera como era antes.

“Luego de la muerte de papá, las latas de choclos estaban por todos lados. Entonces fui a ordenar con mi vieja. Después de la pandemia también estaba todo patas para arriba y con mi hermana Valeria nos ocupamos del orden”.

Justamente Valeria es una media hermana muy importante en la vida de la cantante, pues es la madrina de su primera hija.

“Ella vive en Ayacucho. Mi ahijada ya cumplió dieciséis. Nos amamos mutuamente. Mi hermana tiene a su marido y tres hijos. Después tengo a mi hermano mayor que vive en Finlandia y es bajista. Luego tengo a mi otro hermano que es un nerd y trabaja en computación”.

Infancia rebelde

De su infancia, en su discurso sobresale que fue bastante rebelde y pícara.

“Les decía que iba al colegio y no iba, terminaba en casa de un amigo. Me sentía un poco más grande que las chicas de mi edad. Hacía cosas que mi hermana mayor quizás no hizo. Cuando empecé con la música tenía solo trece. Salía de casa y los fans me perseguían y me querían agarrar, fue fuerte”, rememora.

Daniela Herrero en pleno beso con Tomás Fonzi en la novela "Costumbres argentinas", en Villa La Angostura. Foto de prensa.


Daniela Herrero en pleno beso con Tomás Fonzi en la novela «Costumbres argentinas», en Villa La Angostura. Foto de prensa.

El gran vértigo de estar rodeada de gente mayor con la que trabajaba fue motivo central para que Daniela forjara su personalidad y se transformara en alguien fuerte.

“Tenía un talento innato y resulta que había músicos o gente que me bajaba de un hondazo por el hecho de ser chiquita y mujer. ¿Por qué estaba pibita tiene catorce y la va bien? Les daba envidia”, analiza.

Y sigue: “Es que de golpe se encontraban una persona que se les plantaba y tenía veinte años menos. Me hice más rebelde aún. Tuve que hacerme grande a la fuerza”.

Cantar con Pappo

Los años pasaron, los discos suyos se sucedieron y un día le tocó cantar con Pappo, momento épico para ella.

Daniela Herrero en vivo con Pappo, en los premios Gardel 2004. Foto de archivo.


Daniela Herrero en vivo con Pappo, en los premios Gardel 2004. Foto de archivo.

“Nos juntamos en unas oficinas de Sony. Estaba nominada a los Gardel. Nos conocimos porque CAPIF quería que cantáramos juntos en la gala de los premios. Tuvimos compatibilidad. Era una persona muy respetuosa y humilde”.

Sobre los entretelones de esos encuentros con el Carpo Napolitano, adiciona la siguiente: “Me acuerdo que en el ensayo él estaba tocando con su eléctrica y luego, cuando fue el turno de una canción mía, mi productor le pasó mi acústica y no se enojó, no fue arrogante. Su actitud fue hermosa”.

Si se hicieron amigos tras aquella aventura musical, Herrero cuenta que no, porque al poco tiempo Pappo falleció.

“Después de eso, Pappo me quiso llevar a dar una vuelta en su moto y le dije que no podía. Después me arrepentí, me quedó pendiente”, subraya.

Si bien Napolitano murió en un accidente de moto, fue su hijo Luciano quien se acercó a Daniela para retomar esa amistad que quedó trunca con su padre.

“En La Peña de Morfi se hizo un homenaje a Pappo, me invitaron a cantar y allí conocí a su hijo. Después Luciano me escribió por internet y me invitó a cantar con su banda Lovorne, pero no pude ir. Como camaradería, lo invité a cantar a un show mío”, revela.

Coronarse en el pop y el rock argentino trajo varios beneficios inesperados para la nacida en el sur del conurbano bonaerense como, por ejemplo, ser producida por Zeta Bosio y conocer a Gustavo Cerati en persona, además de relacionarse con las mujeres popes del rock nacional.

“Empecé a escuchar de grande a Soda, luego de conocer a Zeta, de quien aprendí a ser una profesional en la música. En cambio a Gustavo lo conocí de otra manera. Fue en un show de Fabiana Cantilo al que me invitó en el Coliseo, cuando presentó Inconsciente colectivo. Canté con ella e Hilda Lizarazu el tema Nada es para siempre. Después subimos todos hacia el final, para cantar Eiti-Leda y allí compartí escenario con Cerati, también”.

Respecto a ese tipo de posibilidades que le dio el mundo de la música, Herrero medita que “sucedió justo en la época de reivindicación del rock de los años ’80. Mis inicios coincidieron con todo eso. Fue estar en el momento y el lugar indicado”.

Fanática de Luis Alberto Spinetta y de Charly García, al primero nunca logró conocer, pero sí al cantante de bigote bicolor.

“A Charly también lo conocí en el show de Fabi, pero estaba complicado, en otro canal. Nahuel Lerena, que por entonces era novio de Fabiana, tomó imágenes en ese recital, pero lamentablemente no cuento con ninguna foto de aquella noche”, se lamenta.

Cantar en Qatar

Otro de los momentos inigualables en la trayectoria de Herrero tuvo que ver con darse el lujo de haber cantado en la apertura de un Mundial de Handball 2015 en Qatar, misma ciudad de Oriente Medio donde Argentina salió campeona del mundo a finales del año pasado.

Daniela Herrero volverá a cantar en vivo este viernes 25 en La Tangente. Foto Federico Lopez Claro


Daniela Herrero volverá a cantar en vivo este viernes 25 en La Tangente. Foto Federico Lopez Claro

“Éramos cantantes de todo el mundo. El tema lo grabamos en Brasil y mi mamá me acompañó a Qatar. Nueve días estuvimos allá. Como tenía las cejas crecidas, me las depilaron tal como suelen usar las mujeres en Medio Oriente”, sonríe, toma aire y continúa: “Primero me preguntaron si me animaba. Les pedí que me muestren una foto de alguna chica para ver cómo quedarían. ¡Me encantó! Te lo hacen con un hilo de coser. Quedan parecidas a un tatuaje”, resalta.

Acerca de su faceta como actriz, la cantante no reniega para nada de todos los trabajos televisivos que encaró, incluso hasta su última aparición en la tira Viudas e Hijas del Rock and Roll, que se emitió en Telefe en 2015.

“Después de Costumbres argentinas me ofrecieron hacer teatro, pero no quise. Me consumía mucha energía. Sentía que lo mío era la música y que no le estaba dedicando el suficiente tiempo”, arranca con el tema.

Y sigue: “Me acuerdo que después me fui de viaje a Qatar, estaba en un buen momento económico, tirando manteca al techo. Y me convocó la productora Underground para hacer televisión y les dije que sí, estuvo bueno”.

Daniela Herrero arrancó de muy chica con la música. Foto Federico López Claro


Daniela Herrero arrancó de muy chica con la música. Foto Federico López Claro

Si su preferencia es la música por sobre la actuación, su respuesta es concisa.

“Me siento más cómoda en la música, soy más yo. Igualmente me gustaría retomar la actuación, porque me gusta. También me gustaría hacer cine. Dejo las puertas abiertas”, confiesa y sonríe.

-¿Con qué se encontrará tu público en el recital que harás en La Tangente?

-Habrá un invitado sorpresa. Voy adelantar tres canciones de mi próximo disco y una que acabamos de grabar con mi amiga Lula Bertoldi, de Eruca Sativa. Recorreré canciones de mis discos y homenajearé a Charly y a Fito Páez.

-¿Sos amiga de Fito, también?

-No somos amigos de hablar por teléfono, pero nos queremos. Una vez fui a su casa e intentamos componer una canción y no lo logramos. Me acuerdo que él me compartió el estribillo de la canción Bello abril, que aún no había terminado y luego salió en Naturaleza sangre. Me preguntó si me gustaba y le dije que no. ¡Qué zarpada!

Pasa que siempre fui transparente, no me gusta decir una cosa que no es la que pienso. Igualmente, cuando escuché su canción en el disco, ya terminada, me pareció alucinante. ¡Él lo sabe!

MFB

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