La encefalomielitis equina, el dramatismo que le faltaba al fin de año



La encefalomielitis equina tiene en guardia a todos los dueños y amantes de caballos del país. Se trata de una enfermedad exótica transmitida por vectores -especialmente mosquitos infectados por aves- durante las épocas estivales a los equinos.

Hasta el momento se detectaron 683 brotes de la enfermedad en Argentina, de los cuales 303 fueron en la provincia de Buenos Aires, 177 en Santa Fe, 130 en Córdoba, 68 en Entre Ríos, 61 en Corrientes y 18 en Chaco. Formosa, La Pampa, Santiago del Estero, Jujuy, Misiones, Río Negro, San Luis, Mendoza y Neuquén también tuvieron al menos un caso.

“La sintomatología que presenta es una deambulación, el caballo no camina correctamente, se cae y finalmente queda en el piso y tienen una muerte muy dolorosa porque se golpean. Es mucho el dolor porque produce la inflamación del encéfalo”, describe Sergio Paz, profesor de la cátedra de Equinotecnia de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.

Entre las medidas que según Paz debería tomar el Senasa en este contexto está la vuelta a la vacunación, que dejó de ser obligatoria en 2019. En estos momentos hay escasez de vacunas en el país pero ya se está agilizando la importación y hay una producción nacional que se está acelerando para hacer frente a la situación.

La secretaría de Bioeconomía informó esta semana la aprobación de 80.000 dosis de la vacuna, correspondientes al primer lote de 300.000 dosis, las cuales terminaron de producirse el pasado fin de semana por el laboratorio Tecnovax. «El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) agilizó los procedimientos de control por parte de su laboratorio oficial ubicado en Martínez, para aprobar el lote de vacunas y que el productor pueda avanzar en la distribución de la vacuna», indicó la secretaría.

La funcionaria del Senasa Ximena Melón aseguró además que se están liberando vacunas y que en 10 días totalizarán 1,2 millones de dosis en el mercado.

Mientras tanto, según advierte Paz, se deberá aplicar repelentes de mosquitos a todos los caballos que se pueda y sobre todo establecer barreras sanitarias muy estrictas y evitar la circulación de caballos por todo el país.

Respecto a la posibilidad de realizar tratamientos a los caballos afectados, algo que muchos criadores intentan con diferentes drogas, el especialista tiene otra mirada. ”Hay que concientizar a la gente que los caballos que tengan sintomatología tienen que tener rifle sanitario. Esos caballos son portadores y como portadores van a ser los que terminen de diseminar la enfermedad. Solución, una vez que el problema está declarado, no hay excepto el rifle sanitario”, advierte.

Juan Viñas Urquiza, veterinario y criador en Trenque Lauquen y Villegas, en el oeste bonaerense, donde se detectaron varios casos, coincide en que los tratamientos son meramente paliativos. “Estamos atrás del síntoma, bajar la fiebre y poner antiinflamatorios para descomprimir un poco la inflamación del encéfalo, pero en general los resultados son malos”, dice, y cuenta con pesar que él tuvo que sacrificar a uno de sus potrillos afectados.

“Es duro porque la gente del campo se pone muy mal, hay un afecto con los caballos, con los potrillos que nacen y son hijos de determinado padrillo”, dice.

Por su parte el médico veterinario Ramón Ferrer Reyes, con 30 años de experiencia en cría y protocolos sanitarios en establecimientos privados, asegura que el equino y el hombre pueden padecer la infección y desarrollar enfermedad a consecuencia de ella, pero no transmiten el virus, por lo cual no coincide en la necesidad del rifle sanitario como política contra el virus. “Esta característica describe a lo que se conoce como hospedadores terminales o accidentales, y se debe a que el virus no alcanza en estas especies el nivel de viremia suficiente como para infectar a un mosquito al picarle. La única solución de fondo es la prevención con la vacunación anual, generalmente en agosto”, dice, y agrega que los tratamientos que se realizan a los animales con signología nerviosa son “de sostén y paliativos”. “Se usan antiinflamatorios esteroides (corticosteroides), flunixin meglumine (aines), dipirona si hay hipertermia, fluidoterapia acorde al estado de hidratación, vitaminas del complejo B, anticonvulsivantes (diazepam), según criterio del médico veterinario. En este brote de la cepa Oeste la mortandad puede llegar al 30 por ciento según la categoría, afectando más a los que están inmunosuprimidos, potrillos al pie, manadas que nunca han sido vacunados”, detalla.

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