las protestas agrarias cortan las principales rutas de España y prometen bloquear Madrid este sábado


El campo se muere. Así resumen su situación los agricultores y ganaderos que, desde hace cuatro días, se manifiestan por toda España con tractorazos, cortes y protestas.

Reclaman que están viviendo una situación límite: que venden lo que cosechan a precios más bajos que el dinero que emplean en generarlo, que los productos que llegan desde países de afuera de la Unión Europea no cumplen los requisitos que se les exigen a ellos y que la burocracia a la que los obligan les consume horas de trabajo.

Aseguran, además, que el panorama es desalentador para las generaciones futuras y que cada vez hay menos jóvenes interesados en tomar la posta de sus padres agricultores o ganaderos.

Este viernes, cuarto día de protestas, las rutas de acceso a ciudades como Zaragoza, Bilbao, Oviedo o Pamplona quedaron paralizadas por los desfiles y piquetes de tractores.

Decenas de agricultores con sus tractores continúan en Barcelona y se dirigen al Parlament. Foto: EFE

En Castilla La Mancha, sobre la autopista A3, cada media hora dejaban pasar los autos durante cinco minutos. En Bajadoz, amurallada por más de 500 tractores, la libre circulación se liberaba cada hora y media.

Según la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM), las protestas del campo que demoran o impiden la distribución de mercancías por tierra están generado una pérdida de 35 millones de euros por día.

Sitio a Madrid

Para este sábado está previsto el colapso total de los ingresos a Madrid y una concentración multitudinaria.

También amenazan con bloquear Valladolid, la ciudad que para este sábado se vestirá de fiesta para celebrar la entrega de los Premios Goya, las distinciones más importantes del cine español que otorga la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.

Agricultores mueven coches de la Guardia Civil para acceder a Pamplona. Foto: EFEAgricultores mueven coches de la Guardia Civil para acceder a Pamplona. Foto: EFE

Los agricultores y ganaderos se oponen, entre otras medidas, a que la Unión Europea avance en el acuerdo con el Mercosur, que implicaría, a ojos de los productores españoles, el ingreso de productos elaborados con criterios menos estrictos de los que la normativa europea les exige.

Critican, además, la Política Agrícola Común (PAC), ese plan europeo para garantizar la seguridad alimentaria que contempla ayudas a los agricultores y ganaderos pero que quedan enmarañados en las telarañas de la burocracia.

Acampe en la Gran Vía de Barcelona

El miércoles, los agricultores habían colapsado Barcelona, donde unos dos mil tractores estacionaron en la Gran Vía de las Cortes Catalanas y en la Diagonal y acamparon sobre el asfalto con parrillas improvisadas. “No nos iremos hasta que no nos reciban las autoridades”, reclamaban.

Lograron cruzar las rejas del Parlamento catalán en tractor y ser recibidos por la presidenta del Congreso catalán, Anna Erra, quien les prometió un debate extraordinario sobre el planteo del sector agroganadero.

Rendimiento desparejo

Según el Ministerio de Agricultura, en España hay 914 mil explotaciones agrarias y ganaderas cuyo rendimiento es desparejo.

“El año pasado, el incremento de la renta agraria en España fue del 11 por ciento. Fuimos el segundo país de la Unión Europea en crecimiento, pero ese dato macro esconde detrás situaciones muy diversas a las cuales responden estas manifestaciones”, admitió el ministro Planas.

“En España somos una gran potencia de agroalimentación. En los últimos meses hemos exportado 70.165 millones de euros y hemos tenido un saldo comercial favorable de 14.900 millones. En el año 2000 comprábamos más de lo que vendíamos al exterior”, apuntó.

Agricultores con sus tractores marchan por las calles del centro de Zaragoza. Foto: EFEAgricultores con sus tractores marchan por las calles del centro de Zaragoza. Foto: EFE

Planas reconoció que “un producto prohibido para el productor europeo tiene que estar también prohibido para cualquier producto que se importe”.

En paralelo al calendario de protestas de las organizaciones del sector -Coordinadora Organizaciones Agricultores y Ganaderos (COAG), Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (ASAJA) y Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA)- surgieron reclamos espontáneos organizados a través de las redes sociales y nucleados en la Plataforma 6F así bautizada por el 6 de febrero en el que las manifestaciones cobraron fuerza.

Clarín consultó a uno de sus referentes, Alejandro, que evitó dar su apellido “por motivos de seguridad”.

“Estamos reivindicando que haya una eliminación total de la Agenda 2030 y que se escuchen los reclamos del sector primario que es del que come España”, señaló.

La Agenda 2030 se propone mejoras globales sustentables a nivel económico, social y ambiental y postula, para el sector agrícola, desde un acceso equitativo a las tierras a mantener la diversidad genética en las semillas, las plantas cultivadas y los animales de granja.

“La Unión Europea impone unas medidas muy restrictivas contra nuestros campos y en cambio está facilitando la adquisición de productos de fuera de Europa”, dice Alejandro.

La Plataforma 6F convocó para el lunes una conferencia de prensa en que comunicarán cómo seguirán las movilizaciones del campo. “Posiblemente acabe en huelga general”, anticiparon a Clarín.

Se los acusa de convocar a las movilizaciones sin contar la autorización de las delegaciones regionales del gobierno.

“Es mentira -dice Alejandro a Clarín-. La propia Constitución contempla el derecha de reunión y manifestación previa notificación. Nosotros hemos notificado. No tiene porqué haber autorización”.

En las protestas agrarias de los últimos días en toda España quedaron en evidencia el enojo y la creatividad a la hora de manifestarse. Como sucedió en Ciudad Real, donde un camión derramó 25 mil litros de vino residual francés mezclado con pis.

O en Arnedo, la ciudad de comunidad autónoma de La Rioja, donde los agricultores compraron en el supermercado productos provenientes de países fuera de la Unión Europea, los desparramaron por el piso y los aplastaron con sus tractores. “¡Fuera! ¡Fuera!”, gritaban.



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