Preocupa la expansión de una enfermedad del maíz que puede reducir los rindes hasta un 70 por ciento


A cientos de kilómetros de la realidad política que se dirime por estos días en el Congreso hay otras problemáticas que también afectan directamente a la economía nacional. Una de ellas es el estrés calórico que están sufriendo los cultivos y que hace reducir cada día las estimaciones de producción. Otra, menos generalizada pero muy preocupante de cara al futuro, es el crecimiento de los daños por spiroplasma (corn stunt) en lotes de maíz en muchas regiones, sobre todo del norte del país.

Productores y asesores de diversas localidades de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos reportaron la presencia de ese mal también conocido como achaparramiento del maíz, que es transmitido por la chicharrita Dalbulus maidis y puede generar mermas de rendimiento de hasta el 70 por ciento. Entre sus síntomas, que se hacen visibles avanzado el ciclo, hacia R4, están el enanismo, la reducción de entrenudos, el macollamiento y enraizamientos excesivos, y se presentan mazorcas y flores masculinas estériles. Pero según un estudio presentado por el Ing. Agr. Jorge Bonilla en el Congreso de Aapresid, el síntoma más característico son las estrías cloróticas que comienzan desde la base de la hoja y avanzan hacia la parte media.

Aun no hay relevamientos fehacientes del alcance geográfico de la plaga en la actual campaña, pero como referencia de los ambientes predisponentes vale destacar que en la campaña 2020/21 las zonas con mayor incidencia fueron el noreste de Córdoba, norte de Santa Fe, Santiago del Estero, Chaco, Formosa, Tucumán y el este de Salta. También en el norte de Entre Ríos y Corrientes se reportó presencia de la enfermedad.

Investigadores de la Estación Experimental Obispo Colombres (EEAOC) iniciaron un trabajo, en el marco de un convenio con la región CREA NOA, orientado a estudiar el comportamiento del insecto vector en dos áreas de Catamarca y Tucumán con maíz destinado a la producción de semilla.

Presencia de chicharrita Dalbulus maidis en maíz.Presencia de chicharrita Dalbulus maidis en maíz.

Según explicaron, Dalbulus maidis es un insecto monófago que solo puede alimentarse y desarrollarse en plantas del género Zea (maíz y teosintes), y ante la ausencia de maíz puede refugiarse en cultivos invernales o en plantas de maíz guacho hasta tomar contacto nuevamente con el cereal para proveerse el sustento.

En noviembre coloniza maíces tempranos donde no suele producir mayores daños pero le sirven como puente para incrementar su población, para luego trasladarse a maíces tardíos, donde produce los mayores daños. La enfermedad tiene un periodo de incubación de alrededor de 20 días.

El investigador Augusto Casmuz del área de Zoología Agrícola de EEAOC, remarcó que si bien los síntomas de la enfermedad suelen aparecer en la etapa reproductiva del maíz, el control efectivo debe instrumentarse en las primeras etapas fenológicas del cultivo. “Por tal motivo, el tratamiento de semillas puede representar una herramienta muy valiosa para proteger a la planta de maíz”, afirmó. El uso de híbridos tolerantes a spiroplasma es otra de las herramientas disponibles para evitar la propagación de la enfermedad, remarcó Casmuz, y agregó que por las características de la plaga, los esfuerzos individuales seguramente tendrán poca efectividad y que lo más aconsejable es propiciar una generalización de las prácticas agronómicas probadas para controlar la expansión de la plaga.

Por su parte Bonilla recomendó el uso de bioestimulantes de sistema inmune (antioxidantes, fosfitos, etc.) y del crecimiento de las plantas, al igual que de biofertilizantes, y agregó que si bien su uso no es muy difundido aun existen trabajos que presentan a los hongos entomopatógenos como alternativa de control de D. maidis, así como también se citan varios parasitoides de huevos o ninfas y predadores de la chicharrita.

Otras prácticas de manejo que mencionó Bonilla y que habrá que considerar en las próximas campañas son la reducción de puentes verdes, controlando maíz guacho y malezas hospederas en lotes y alambrados y concentrando fechas de siembra; y la siembra de “cultivos trampa” en borduras para atraer a los vectores y controlarlos químicamente.

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