Rusia tacha de «inaceptables» las acusaciones de Occidente y prohíbe a la gente salir a protestar en Moscú


Rusia rechazó este viernes las acusaciones occidentales «totalmente inaceptables» sobre la muerte de Alexei Navalny en medio de fuertes pedidos de explicaciones al Kremlin sobre el súbito fallecimiento del opositor más feroz de Vladimir Putin. «Obviamente fue asesinado», dijo sin vueltas el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski.

La esposa del líder opositor, Yulia Naválnaya, aseguró que Putin y su entorno «serán llevados a la justicia y ese día llegará pronto».

Mientras se repetían los cuestionamientos por la muerte de Nalvany a Rusia, desde la Casa Blanca hasta la OTAN, las autoridades de Moscú advirtieron este viernes a la población que no salga a la calle a protestar, horas después del anuncio de la muerte del prominente opositor.

«Organizar o celebrar concentraciones no autorizadas, convocarlas y participar en ellas es una infracción administrativa», advirtió en un comunicado la fiscalía de Moscú.

Marchas en Belgrado: «Putin es un asesino». Foto: EFE

Una manifestación masiva en Moscú

La oficina del fiscal señaló que «considera necesario advertir sobre la violación de la ley», en referencia a varias convocatorias online para organizar «una manifestación masiva en el centro de Moscú».

El servicio penitenciario de la región ártica de Yamal anunció este viernes la muerte de Navalni, de 47 años, el crítico más prominente del Kremlin, que purgaba una pena de 19 años tras ser condenado por «extremismo», fraude y otras causas que él consideraba «políticas».

¿Putin, en problemas?

La repentina muerte en prisión del líder opositor ruso Alexéi Navalni, confirmada por los servicios penitenciarios, pone en aprietos al jefe del Kremlin, Vladímir Putin, que declaró hace muchos años la guerra a la oposición democrática.

La muerte de Navalni tomó por sopresa al líder ruso en medio de un viaje de trabajo electoral a la ciudad de Cheliabinsk, donde no efectuó ningún comentario al respecto.

Muerte súbita

Los servicios penitenciarios explicaron que el viernes, después de dar un paseo en la penitenciaría IK-3 de la localidad ártica de Jarp (distrito autónomo Yamalo-Nénets), donde este viernes los termómetros marcaban más de 20 grados bajo cero, el político opositor «se sintió mal» y «perdió el conocimiento».

Los equipos médicos de urgencia acudieron de inmediato a la llamada de la prisión e intentaron reanimarle «durante más de media hora», según los servicios hospitalarios de la localidad de Labitnangui, situada en el círculo polar ártico.

«Sin embargo, el paciente murió», señalaron a la agencia Interfax.

Seguidamente, los servicios penitenciarios anunciaron el envío de una comisión de funcionarios de prisiones y médicos de su aparato central en Moscú para esclarecer las causas y circunstancias que rodearon el fallecimiento del reo más famoso de este país.

La salud de Navalni ya había despertado una gran inquietud cuando el opositor se declaró en huelga de hambre entre marzo y abril de 2021 en protesta por la negativa a ser atendido por médicos al margen de los servicios penitenciarios, semanas en las que perdió mucho peso.

Frío ártico y celdas de castigo

Como en tiempos de los GULAG soviéticos o las kátorgas zaristas, Navalny fue trasladado en diciembre desde una cárcel a menos de 200 kilómetros de Moscú a otra prisión en el ártico, al otro lado de la cordillera de los Urales.

El motivo, según la oposición, fue su decisión de lanzar una campaña nacional contra la reelección de Putin en los comicios presidenciales de marzo poco después de que éste registrara su candidatura para seguir otros seis años en el Kremlin.

El traslado a otra prisión, conocido comúnmente como «etapirovanie», es un proceso en el que el recluso está incomunicado durante semanas, lo que supone un brutal desgaste físico y psicológico para el detenido, según las organizaciones de derechos humanos.

Su destino, una cárcel que lleva el nombre de «Lobo polar», es considerada una de las prisiones más lejanas de la civilización de toda Rusia, ya que se encuentra a casi 2.000 kilómetros de Moscú o unas 45 horas en tren desde la capital rusa.

«Alexei Navalny fue sometido a tormentos y torturas durante tres años. Como me dijo el médico de Navalny: el cuerpo no puede soportar eso», escribió Dmitri Murátov, premio Nobel de la Paz en 2021.

El periodista de ‘Nóvaya Gazeta’ denunció que a la pena de prisión del líder opositor «le añadieron asesinato» y se mostró convencido de que el deceso «es consecuencia directa» de sus 27 estancias «en celdas de castigo» por diferentes infracciones.

Con información de agencias



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