¿una feria de negocios o cumbre contra el cambio climático?


A pesar del esfuerzo que significó movilizar a los líderes mundiales y organizaciones de la sociedad civil a esta ciudad de los emiratos, gran parte de los 70.000 delegados no podían creer, o no querían creer, los pobres resultados alcanzados.

¿Se habrá temido desde un principio? Es que la cumbre del Clima en Dubai fue la primera que tuvo un pabellón dedicado a la fe. Lo inauguró por zoom el Papa Francisco y de manera presencial el Gran Iman Ahmed Al Tayed. Y en estos días se convirtió en un lugar de oración para judíos, musulmanes y católicos.

En todas las religiones se considera a la naturaleza como un acto divino y es lo que explica la presencia de 300 representantes de distintas iglesias en la Cumbre. Poco, si se lo compara con los 1.300 que se contabilizaron de la industria petrolera.

Papa Francisco

La Cumbre anunció un fondo por pérdidas y daños y como meta, triplicar las energías alternativas. Parece insuficiente para un planeta azotado por catástrofes climáticas.

Pero lo que pasó es el hilo conductor a lo que ocurre en estos encuentros multitudinarios que al menos en Dubai se asemejó más a una feria de negocios que a un compromiso planetario frente a la catástrofe climática.

“Un fracaso colectivo”, dijo la ministra brasileña Marina Silva ante un centenar de jóvenes que la vivaban. La brasileña habló de la necesidad de compromiso mundial en la protección de los pulmones del mundo, “la selva debe ser cuidada y no es solo la Amazonía, también las del Congo e Indonesia”. Prometió que la próxima cumbre en Belén en las puertas del Amazonas será un antes y un después.

El cacique Raoni junto a la  ministra de medioambiente de Brasil, Marina SilvaEl cacique Raoni junto a la ministra de medioambiente de Brasil, Marina Silva

Hay urgencia: el mundo ya subió 1,2 grados su temperatura y se espera que no supere otros 1,5, una meta que depende de una drástica reducción de las emisiones. Para muchos el camino a recorrer es arduo.

La sorpresa la dio el profesor de la universidad de Ohio Rattan Lal, co-ganador del premio Nobel de la Paz en 2007: “Las emisiones de la agricultura son negativas y en el caso de la ganadería hay un balance neutro de carbono por la captura de los gases por parte de las pasturas”, señaló en un seminario organizado en el pabellón del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

Eso sí, hizo un llamado a cuidar los suelos en base a la agricultura regenerativa: “La salud del suelo es parte de la salud de las personas. Cuando se consumen alimentos en suelos degradados faltan los micronutrientes, proteínas y vitaminas”, soltó.

Rattan Lal, premio Nobel de la PazRattan Lal, premio Nobel de la Paz

En esta COP 28 el agro fue parte del debate y pasó de una posición defensiva frente a las acusaciones de su grado de emisiones a sentarse en la mesa grande de las negociaciones. Algo que comenzó a formalizarse vía el acuerdo entre el IICA y la titular de la OMC, la nigeriana Ngozi Okonjo.

El IICA, presidido por el argentino Manuel Otero, reunió a los ministros de agricultura de la región. No hubo representación argentina por el recambio de gobierno. Y fue muy llamativa la expresión sobre “el acto de fe” que implica presentarse a los distintos proyectos para obtener fondos y financiar la nueva agricultura.

“Nos demoran años y eso sucede cuando sobra plata para estas actividades”, dijo la hondureña Laura Suazo que acababa de enterarse que varias familias, con los Rockefeller a la cabeza, que hicieron sus fortunas en base al petróleo; están destinando miles de millones a los fondos verdes.

El chileno Esteban Valenzuela contó que uno de los incentivos es la reducción de impuestos pero “hay un limite. El año que viene hay que cambiar los tractores para que no emitan gases. ¿Cómo van a hacer los pequeños agricultores?”, planteó.

Manuel Otero, director general del IICAManuel Otero, director general del IICA

Allí el ministro uruguayo Fernando Mattos se refirió a las barreras comerciales climáticas por parte de los países que más emiten gases a la atmósfera. Uruguay es considerado un ejemplo de energía verde y concretó exitosamente un bono de sostenibilidad atado a la reducción de gases efecto invernadero en un escenario donde, aunque estén los Rockefeller, solo el 3% de los fondos globales va a la agricultura.

En esa línea el titular de la asociación de siembra directa, Marcelo Torres, apuntó que Argentina en su conjunto es responsable de apenas 1% de las emisiones.

En cuanto a los petroleros, que lograron que no figure en la declaración final el término “eliminación” respecto a los combustibles fósiles, se ocuparon de exhibir distintas tecnologías de lo que será su nuevo caballito de batalla para retrasar la prohibición en el uso de los combustibles fósiles.

Una posibilidad es la captura los gases que se pueden derivar en la fabricación de cemento. Es aún una tecnología muy cara. Las industrias están recapturando unas 45 millones de toneladas de dióxido de carbono por año. Pero se necesitaría absorber unas 400 millones de toneladas anuales.

Aquí se supo que sectores insospechados de emisión como la economía del conocimiento, también son responsables. Facundo Armas, de Globant, contó que la inteligencia artificial para resolver por ejemplo un cubo de Rubik, el famoso cubo mágico, requiere de la energía producida por tres centrales nucleares durante una hora.

Hubo países que conmovieron al contar su drama climático como Nepal que perdió el 25% de la nieve que cubre sus montañas, entre ellas el Everest. Otros, como Chile, anunciaron que cerraban la última central termoeléctrica gracias a su total reemplazo por energía renovable.

Y Dubai aprovechó estar ante los ojos del mundo para inaugurar un parque solar cuya eficiencia le permite generar energía con el costo más bajo del planeta.



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