Yulia Navalnaya, la esposa del opositor ruso muerto en prisión que apuesta a seguir la lucha contra Vladimir Putin en Rusia


Yulia Navalnaya es una mujer con una misión, defender el legado de su marido, muerto o asesinado en una prisión siberiana y tomar su antorcha por la democratización y la liberta de Rusia. La viuda del más famoso disidente al régimen ruso, Alexei Navalny, aterrizó este lunes en Bruselas para reunirse con los cancilleres europeos a invitación del canciller del bloque, el hispano-argentino Josep Borrell.

Navalnaya sostiene que el presidente ruso Vladimir Putin dio la orden de asesinar a su marido, que eso le robó la mitad de su ser pero que le queda la otra mitad para seguir la lucha. Pidió a los cancilleres europeos que endurezcan las sanciones contra el régimen ruso, sus mandamases, sus familiares y los países que ayudan a Moscú.

En un video difundido este lunes antes de reunirse con los cancilleres europeos, Yulia Navalnaya dijo: “Quiero vivir en una Rusia libre, quiero construir una Rusia libre. Seguiré la obra de Alexei Navalny. Seguiré por nuestro país, con ustedes. Y les pido a todos que estén cerca de mí. No es una vergüenza hacer poco, lo que es una vergüenza es no hacer nada, es una vergüenza dejarse aterrar”.

Navalyina dice también en el video que “hace tres días Vladimir Putin mató a mi marido, Alexei Navalny. Putin mató al padre de mis hijos. Con él, quiso matar nuestra esperanza, nuestra libertad, nuestro futuro”. La viuda dice también que durante su encarcelamiento Navalny “fue aislado del mundo y ni aún así abandonó” y que “no podían romperle, por eso Putin lo mató”.

Yulia Navalnaya no es sólo la viuda, ya tenía un perfil político potente en vida de su marido entre los partidarios de Navalny, incluso antes de que su esposo fuera encarcelado. El viernes, desde la Conferencia de Seguridad de Múnich y apenas unas horas después de saber que su marido había sido asesinado o muerto por el maltrato en una de las prisiones más duras de Rusia (las autoridades europeas hablan al unísono de asesinato), Navalnaya ya pidió que Putin fuera “castigado” porque lo consideraba “personalmente responsable” de la muerte de su esposo.

Flores alrededor del rostro de Alexei Navalny, en el consulado ruso en Frankfurt, Alemania. Foto AFP

Este lunes en Bruselas tomó asiento junto a Borrell en la mesa redonda que se usa para las reuniones de ministros europeos. En los pocos segundos de video difundidos por los servicios de las instituciones europeas, Navalnaya aparecía seria, con evidente semblante de cansancio y tristeza, pero firme.

Los cancilleres la recibieron en pie y con un largo aplauso. A ellos les dijo lo que había contado en el video, que seguirá con el activismo que mantenía su marido, a quien no vio en los últimos dos años porque las autoridades penitenciarias rusas prohibían cualquier visita al disidente más allá de puntuales encuentros con sus abogados.

Borrell la recibió diciendo que los europeos hacen responsable de la muerte de Navalny a Putin y que apoyan a la sociedad civil rusa y a los medios independientes, algo inexistente en Rusia. Pero desde Bruselas se mira a Rusia, y a Ucrania, con pesimismo.

Alexey y Yulia, en 2015. Foto ReutersAlexey y Yulia, en 2015. Foto Reuters

Las tropas ucranianas ceden terreno porque no tienen suficiente armamento y munición para resistir a los rusos. Porque las promesas europeas y estadounidenses no se cumplen en tiempo y forma. No hay producción de munición suficiente en Europa para el ritmo al que debería gastar Ucrania y en Estados Unidos una minoría de congresistas republicanos bloquea un paquete de 60.000 millones de dólares para Kiev que debe financiar esas armas.

Si a eso se añade una hipotética vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca las previsiones para Ucrania son sombrías.

Tras el encuentro con los cancilleres, Borrell dijo que “Putin y su régimen tendrán que rendir cuentas por la muerte de Alexei Navalny. Como Yulia ha dicho, Putin no es Rusia y Rusia no es Putin”.



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